Por Melvinson Amánzar
Hablar hoy del doctor Radhamés Silverio es hablar de un fenómeno político-académico que ha comenzado a transformar el panorama electoral de la Universidad Autónoma de Santo Domingo. Lo que hace apenas meses parecía una candidatura más dentro del complejo ecosistema uasdiano, hoy se ha convertido en un movimiento de crecimiento acelerado que muchos ya califican como “el rebase electoral más histórico” en los procesos internos de la academia estatal.
En la política universitaria de la UASD no basta con tener un discurso bonito o una estructura tradicional. Allí sobreviven y triunfan quienes logran conectar emocionalmente con docentes, empleados y estudiantes. Y precisamente ahí radica el principal fenómeno de Silverio: logró pasar de ser percibido como un académico técnico a convertirse en un candidato con arrastre político real dentro de las facultades, recintos y subcentros universitarios.
El actual vicerrector de Investigación y Postgrado ha construido una narrativa basada en modernización, transformación digital, fortalecimiento académico e investigación científica, temas que durante años parecían secundarios dentro de las campañas universitarias. Sin embargo, en medio de una comunidad uasdiana cansada de la burocracia y de las promesas repetidas, Silverio ha sabido vender la idea de continuidad con innovación.
Su ascenso no ocurrió por casualidad. Desde que el Movimiento Académico Triunfo lo proclamó oficialmente como candidato a rector para el período 2026-2030, comenzó una maquinaria política silenciosa pero efectiva. El respaldo del oficialismo universitario, sumado a una estrategia territorial constante dentro de la UASD, le permitió crecer de forma acelerada en sectores donde inicialmente no figuraba como favorito.
Y ahí está el verdadero “rebase”. No se trata simplemente de subir en simpatías; se trata de haber cambiado la percepción electoral en tiempo récord. En las elecciones uasdianas, donde históricamente las tendencias suelen definirse temprano y los grupos de poder mantienen estructuras rígidas, romper esa lógica es prácticamente una hazaña política.
Silverio entendió algo que otros candidatos aún no comprenden: la UASD de hoy ya no es la misma de hace diez años. Existe una nueva generación de docentes jóvenes, investigadores y estudiantes que demandan tecnología, internacionalización, transparencia y una universidad más competitiva frente a los retos globales. Esa lectura estratégica le permitió posicionarse como el candidato del relevo académico sin romper totalmente con la tradición institucional.
Otro elemento clave ha sido su perfil académico. Con más de 25 años en la educación superior, exdecano de la Facultad de Ciencias y actual vicerrector, Silverio no llegó improvisando. Su candidatura se sostiene sobre una trayectoria administrativa conocida dentro de la academia estatal, algo que genera confianza en amplios sectores universitarios.
Pero también hay un aspecto político que no puede ignorarse. La candidatura de Silverio representa la consolidación de una corriente universitaria que busca mantener la estabilidad institucional alcanzada en los últimos años, aunque introduciendo reformas tecnológicas y administrativas profundas. Esa combinación de continuidad y renovación ha sido una fórmula electoral extremadamente inteligente.
Mientras otros aspirantes apuestan al conflicto y la confrontación, Silverio ha preferido una campaña de articulación, acercamiento y construcción de consensos. Y en la UASD, donde las alianzas internas suelen definir más que los discursos incendiarios, esa estrategia parece estar dando resultados.
Su reciente inscripción oficial estuvo acompañada por una demostración de fuerza política y académica que evidenció el nivel de apoyo que ha logrado acumular dentro de la universidad. Docentes, investigadores, empleados administrativos y dirigentes estudiantiles respaldaron masivamente la propuesta “Lo Mejor para la UASD”, consolidando la percepción de crecimiento sostenido alrededor de su proyecto.
La gran pregunta ahora no es si Radhamés Silverio logró el rebase electoral. La verdadera interrogante es hasta dónde llegará ese crecimiento y si podrá convertir ese impulso en una victoria contundente en las urnas universitarias.
Porque algo parece claro: la contienda por la Rectoría de la UASD ya no gira únicamente alrededor de nombres tradicionales o estructuras históricas. Hoy, gran parte de la conversación política universitaria tiene un protagonista central: Radhamés Silverio.
Y eso, en sí mismo, ya representa uno de los movimientos electorales más impactantes vistos en la historia reciente de la Primada de América.

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